Iván Trejo

3 Julio 2009

I Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes

I Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes – Monterrey, México, 16 al 18 de Julio.

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I Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes

http://www.enescritoresjovenes.com.mx

24 Junio 2009

Gana Ismail Kadaré el Asturias de Letras

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Madrid,  España (24 junio 2009).- El escritor albanés Ismail Kadaré fue distinguido hoy con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras por la calidad de su obra y su firme compromiso contra los totalitarismos.

“Estoy muy honrado y agradecido por haber recibido este premio, uno de los más prestigiosos del mundo, así como de estar en una lista de insignes escritores a los que tanto admiro”, admitió Kadaré en un comunicado.

El jurado subrayó que Kadaré, narrador, ensayista y poeta, representa la cima de la literatura en Albania, capaz de traspasar fronteras, ya que sus libros han sido traducidos a más de 40 idiomas.

“Ismail Kadaré narra con lenguaje cotidiano, pero lleno de lirismo, la tragedia de su tierra, campo de continuas batallas”, dijo el fallo.

“Su compromiso hunde las raíces en la gran tradición literaria del mundo helénico, que proyecta en el escenario contemporáneo como denuncia de cualquier forma de totalitarismo y en defensa de la razón”.

Kadaré, de 73 añós, nació en la localidad albanesa de Gjirokastra. Durante su juventud, vivió la Segunda Guerra Mundial, la ocupación de su país por la Italia fascista, la Alemania nazi y la Unión Soviética y la posterior dictadura comunista.

La obra de este autor estudia la idiosincrasia y las tradiciones de su pueblo, pero el tema central, eje de toda su narrativa, es el totalitarismo y los mecanismos que lo hacen posible.

Algunos de los títulos más conocidos de Kadaré son “El largo invierno” y “El palacio de los sueños”. Además, en los últimos años, no ha dejado de sondear el alma de las sociedades totalitarias como en “Tres cantos fúnebres por Kosovo” (1999) y “Frente al espejo de una mujer” (2002).

Kadaré vive actualmente en París, aunque visita con frecuencia Albania. Está considerado como uno de los grandes escritores de la literatura universal y es uno de los candidatos habituales al Premio Nobel.

El año pasado, la autora canadiense Margaret Atwood recibió el Príncipe de Asturias en esta categoría, en la que también han sido reconocidos en ediciones anteriores autores como Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela, entre otros.

Notas:

http://www.elnorte.com/vida/articulo/499/997141/

http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/rubriche/cultura/20090624143934902851.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/24/cultura/1245829502.html

http://participacion.abc.es/divanesteoeste/post/2009/06/24/kadare-no-es-tamaaao-

http://www.eluniversal.com.mx/notas/606903.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/24/cultura/1245828542.html

http://www.papelenblanco.com/premios-y-concursos/ismail-kadare-gana-el-premio-principe-de-asturias-de-las-letras

http://literaturame.net/2009/06/24/ismail-kadare-premio-principe-de-asturias-de-las-letras/

21 Junio 2009

Quotes

Archivado en: Divagaciones — Iván Trejo @ 10:51 AM
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El poema cuenta como se hace todo

menos él mismo que comienza por un azar ceniciento

como esta mañana y acaba

también por azar, como el sol queriendo brotar.

Nuno Judice

17 Junio 2009

Carta de Vidal Medina: Réquiem por la Bodega de Dionysios

Imagen de La Bodega de Dionysios

Imagen de La Bodega de Dionysios

Réquiem por la Bodega de Dionysios

Después de que inauguráramos el espacio teatral La bodega de Dionysios el pasado 25 de marzo y habernos enfrentado a la oposición radical de los vecinos del barrio (cabe destacar que la Bodega está ubicada dentro de uno de los barrios más antiguos del llamado Barrio Antiguo de Monterrey, una cuadra por completo habitacional, en la que viven, en su mayoría, personas de la tercera edad). Desde entonces nos vimos en la necesidad de revisar nuestro método de “entrada” a una comunidad cerrada, una “hermandad”, como ellos mismos se definen y de la cual, hasta el día de hoy, sabemos que se unen para bien o para mal en solidaridad con causas que consideran justas para su bienestar.

Para hacer un recuento de lo que ha pasado es preciso decir que cuando inauguramos, los vecinos hablaron a Municipio y a protección civil para que nos clausuraran el lugar. No nos clausuraron pero sí nos pidieron una serie de requisitos, como: permisos de uso de suelo, medidas de seguridad y entre otras cosas la “firma de anuencia de los vecinos” para iniciar cualquier trámite.

El pasado lunes 15 de junio, después de haber hablado con algunos de los vecinos personalmente y casa por casa, accedieron por fin a reunirse todos en una junta vecinal convocada por Teatro de los Peripatéticos AC, la asociación civil conformada por un servidor y mis colegas teatreras Yerika Zambrano y Mónica Jasso. La junta tuvo lugar en las mismas instalaciones del teatro-bodega.

Se les presentó, con pelos y señales, el objetivo primordial de nuestro grupo: llevar el teatro a la comunidad  y  servir como canales de acercamiento a la cultura para los jóvenes y niños del barrio, que incluye a vecinos de los Condominios Constitución y  los Departamentos La Finca, ubicados a unas cuantas cuadras del recinto. Se habló de los beneficios que traería una sala teatral en la comunidad; nuestro deseo de construir puentes entre la sociedad y los artistas en momentos en que parecemos hundirnos en medio del lodazal de las campañas políticas (Con toda su contaminación visual que no respeta fronteras ni espacios privados) y la violencia. Frente al golpeteo que la mercadotecnia hace a la inteligencia humana es necesario hacerle frente con arte, cultura y educación. En fin, la necesidad de unirnos para apoyar una causa noble, ¿que más noble que un teatro independiente y además de noble, necesario, hay que decirlo. Porque este teatro llenaría los huecos dejados por nuestras instituciones culturales que no se dan abasto para programar temporadas de teatro  de toda la producción local y en la cual los grupos sufren por no tener un espacio donde presentar sus trabajos. Además la Bodega y el proyecto de los Peripatéticos tenía contemplado traer a la ciudad obras de teatro nacionales y extranjeras, y cubrir también un hueco académico trayendo maestros de teatro fuera de las fechas oficiales del Encuentro Estatal y el Festival que es cuando se programan cursos en la ciudad.

Los vecinos, hay que decirlo, escucharon atentamente la exposición de nuestras estrategias y objetivos. Sus temores: ruido, horarios de apertura al público y estacionamiento. Todas las problemáticas fueron aclaradas y resueltas. (Aislantes de ruido para las paredes, utilización de estacionamientos alternativos y horario cómodo: Cerrar el teatro a más tardar a las 10:30 de la noche, fueron algunas de nuestras propuestas).

Al término de la sesión una señora, llamada Diana, lidereza del barrio, se puso de pie y me dijo, muy bonito todo lo que dices, pero son mentiras. Ella esperaba que me pusiera al tú por tú, como político en tiempos de campaña, contra ella. “Son todas mentiras, no te creo nada de lo que dices aunque suena muy bonito”

Sus argumentos para rechazar el teatro fueron que si firmaban de acuerdo, el barrio, que tanto tiempo han conservado “puro” se les vendría abajo, pues un permiso traería consigo otros permisos para bares, discotecas y eso es precisamente lo que no quieren.

La misma lidereza, hizo que levantaran la mano quienes no quisieran firmar. Antes de esto un vecino, Héctor Carrizosa, que es pintor, se levantó enojado de la sesión y gritando a sus vecinos que a los que deberían cuestionar son a los políticos, y no al revés, pues a nosotros que no tenemos ninguna necesidad de mentir, nos llaman mentirosos, etc.

En fin que de las firmas que necesitábamos, que eran en total doce, solo conseguimos tres. Y no es posible hacer el trámite con tan pocas firmas.

Al final otro de los vecinos, el señor don Paco, uno de los más respetuosos y que incluso está de acuerdo en que se abra el teatro, nos dijo: “Aqui nosotros no pensamos individualmente, sino como colectivo, somos una hermandad, asi que aunque esté de acuerdo en que se abra el teatro no puedo ponerme en contra de mis vecinos y no puedo firmar”. ¡Bendita democracia!

Y al final la lidereza nos dijo: muy bonitas sus palabras, pero es un sueño muy bonito, váyase a rentar a otra parte, allá al Barrio Antiguo donde está repleto de bares y cantinas, o a los barrios pobres. Nosotros no necesitamos cultura aquí Tenemos todo muy cerquita, Váyase a las comunidades marginadas donde no tienen nada, allá si va a servir de algo, aquí nada más molesta.

Y al final nos dijo: “Chavos, la regaron, son muy jóvenes, (nada más le falto decir y pendejos) la regaron todita, no debieron meterse a este barrio, con todo respeto. Vayan a pedirle un terrenito a Romeo Flores (Presidente del Conarte) o al gobernador a ver si se los da, pa que pongan su teatrito”.

Abrir un teatro para poder trabajar de manera independiente es un sueño, es una utopia en Monterrey, y lo es no porque no existan condiciones económicas, no, sino porque no existen condiciones sociales. Mucha gente ya no tiene necesidad de teatro, prefiere morir en paz, por viejos y cansados, y tal vez tienen razón, es mejor sentarse a ver televisión que dar su brazo a torcer para que jóvenes inexpertos y pendejos puedan alcanzar una de sus metas en la vida: tener un espacio de trabajo digno, solventado con el sudor y dinero propios.

Pero hay que decirlo, ese teatro fue levantado con mucho sudor y lágrimas (lágrimas que derramamos gracias a nuestros queridos vecinos) Contamos con muy poco apoyo de las instituciones y eso es lo que da coraje.

Agradecemos a la comunidad teatral de Monterrey que siempre ha estado al pendiente de todo lo que ha sucedido, así como también a Roberto Villarreal, Luis Martin, y el apoyo moral del gremio en otras partes de la república.

Sin embargo esto no quita la posibilidad de abrir otro teatro, así de utópicos que somos, y tal vez volvamos a intentarlo en otro barrio más amable donde si necesiten teatro y no quieran sólo morir de viejos.

La Bodega de Dionyisos, fue asesinada, digámoslo, bloqueada por gente que nos lleva la ventaja en años y que no tuvo piedad para matar a un teatro que apenas si daba pataditas. La Bodega de Dionysios murió de joven, hay que decirlo. Réquiem por ella.

Vidal Medina

Dramaturgo

Presidente de Teatro de los Peripatéticos A.C

3 Junio 2009

Cartoon: Shoot the poet

Archivado en: Toons — Iván Trejo @ 8:48 AM
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1 Junio 2009

Replica de Escalante a Sicilia

Laberinto

Respuesta al kamikaze de Sicilia

2009-05-30•De portada

Estimado Javier:
Me sorprende que seas tan pésimo lector de tus emociones. Te tropiezas con mi texto, te desmadejas en el acto y confundes la gimnasia con la magnesia. Se supone que un escritor es, en primer lugar y sobre todo, un buen lector, pero veo que no es el caso. Con aplomo inmarcesible afirmas que en el artículo que me publicó Laberinto (16/05/09) te acuso “de plagio” (tal cual) y que además intento desacreditar al Jurado del premio “calificándolo de ignorante y de imbécil”. Nada más faltó que me acusaras de formar parte de un complot para acabar con el Premio de Poesía de Aguascalientes. Con todo respeto te invito a que te serenes y a que vuelvas a leer mi texto frase por frase. Fui muy cuidadoso al referirme a los poetas que te premiaron. Lo que yo escribí, y lo reitero con todas sus letras, es que me extrañaba “que un tribunal poético formado por escritores todos ellos muy respetables haya decidido premiar un libro como éste [Tríptico del desierto] en el que las citas textuales borradas en su calidad de citas son tan importantes o más que las supuestas aportaciones originales del autor.” No te rasgues las vestiduras. Quien califica sin más de imbéciles a los miembros del jurado, que para mayor agravio son tus amigos, eres tú mismo, y no yo. También fui muy cuidadoso en mi argumento central: hablé en términos que quisieron ser técnicos de la apropiación como un recurso poético. Abundé en torno a los “préstamos” y hasta informé acerca de un saqueo de materiales ajenos (Eliot, Rilke, la Biblia, Celan), pero jamás cometí la torpeza de emplear la palabra que tanto te satisface: plagio. Señalé, eso sí, que adobas, desfiguras y corrompes un extraordinario poema de Celan, “Fuga de muerte”, que transcribes casi en su integridad sin indicar la fuente o al menos colocar preventivas cursivas. Sólo al final de mi texto, y a la manera de una conjetura dirigida al lector, pregunté: “¿Quiere esto decir que una vez que se inventó la intertextualidad ha dejado de haber plagios?” Al sonoro exabrupto con el que intentas acallar mi crítica habría que solicitarle que por favor regrese a sus más elementales lecciones de gramática y repase la diferencia entre una pregunta y una afirmación.

Me reprochas que siendo yo un “investigador” no me haya “tomado la molestia de leer el acta del premio”. ¿Cómo pude conocer este contenido? Con pena te informo que no tengo amigos en el CISEN ni contactos con la burocracia cultural. De cualquier modo, si estimas que el conocimiento de dicho texto en algo valida tu libro de poemas, creo que todavía estás a tiempo para solicitarle a la editorial Era que anexe a los ejemplares una hoja volante con la facsimilar de tan importante documento y hasta para pedirle al CONACULTA que lo inserte en periódicos. Acto seguido, en una interpretación muy libre, me explicas in extenso los pensamientos del jurado calificador y las razones por las cuales te seleccionaron. Asombrado ante tal despliegue de prosopopeya, me pregunto si no te estarás excediendo al transcribir y explicarme los pensamientos de sus integrantes. ¿Qué te da derecho a hablar en nombre del Jurado? ¿O será que, repentinamente mancos y mudos, ellos mismos te solicitaron esta labor de facilitación? Por lo demás, al escudarte en lo que ellos supuestamente habrían reflexionado en torno de tu libro, no sólo te convalidas sino que te permites asociaciones que a mí me suenan un tanto exageradas, y que dudo mucho que compartan del todo quienes te premiaron. ¿De verdad crees que puedes equipararte con Dante y con San Juan de la Cruz? ¿Piensas en serio que tus versos deshilvanados resisten la comparación con los de T.S. Eliot?

A propósito, argumentas que el verso de Eliot que asienta En mi principio está mi fin, y que tú parafraseas con poco sentido de la eufonía y una sintaxis nebulosa diciendo En el silencio está el principio/ y en la palabra el fin y viceversa:/ así el silencio se mueve en lo oscuro… (¿?), es en realidad una frase de María Estuardo que el autor no se cuida de poner entre comillas. ¡Aleluya! Esto autoriza supuestamente tu práctica favorita. Te agregaré que en este verso de Eliot no sólo resuenan las palabras de la mencionada reina, como mucha gente ha señalado, sino que puede escucharse en él el eco notorio de un pensador acaso todavía más decisivo en su formación, pero no voy a abundar para no distraerte. Lo que omites u olvidas es que Eliot no se limita a retomar estas palabras, calcándolas y deglutiéndolas de manera mecánica, sino que, como auténtico poeta que es, convierte la expresión en un motivo de inteligentes variaciones, inversiones y hasta ampliaciones de franco carácter metafísico con lo que no sólo se apropia la frase en cuestión sino que va más allá de ella, interiorizándola, enriqueciéndola y convirtiéndola en la piedra de toque de su propio y peculiar temperamento literario. Se trata de una transmutación y de una síntesis. En tu caso, lamento informarlo, se notan demasiado los tijeretazos y el engrudo, cosa que jamás podría decirse de Eliot.

Arguyes orondo que desde hace mucho tiempo has declarado en público que perteneces a “una tradición muy antigua y a la vez muy moderna para la que la noción de autor no existe y a través de la cual el poeta, la voz de la tribu, decía Mallarmé, dialoga con la Tradición y la reactualiza para otros”. ¡Excelente! Ahora entiendo con claridad que eres autor de los libros que firmas, pero no de aquellos que tú mismo escribes. No deja de parecerme extraño, empero, que alguien que notoriamente declama que la noción de autor es inexistente, se presente como autor a un concurso literario, y que gane un premio con un libro que en estricto sentido… no lo ha escrito él mismo sino la Tradición.

Tienes razón cuando afirmas que sería hora de iniciar un intercambio intelectual acerca de la discutida noción de autor. Por supuesto que mucho me gustaría contribuir a un debate de esta naturaleza, y estimo, sin anticipar vanagloria, que este debate está ya implícito en mis señalamientos. Si tú gustas, explicitemos este asunto. Pongámoslo sobre la mesa (Heidegger, Barthes y Foucault, entre una pléyade, se han ocupado del asunto). Sólo que antes tendrías que poner los pies en la tierra, tranquilizarte y abstenerte de lanzar insultos que a la postre sólo indican los parámetros de tu propia mentalidad. ¿No eres tú el pequeñoburgués cuando, sin mediar argumento, incriminas de lumpen a quien no está de acuerdo contigo? ¿Y qué decir del adjetivo cerdo que me adjudicas a placer en tu texto, dizque amparándote en una frase de Jesús, tan sólo porque mi trabajo crítico osa interrogar la validez de tus técnicas apropiatorias? Parafraseo a nuestro admirado José Emilio Pacheco: ¿Qué te hicieron los chanchos para que te ensañes con ellos? (“Preguntas sobre los cerdos e imprecaciones de los mismos”, en No me preguntes cómo pasa el tiempo.)

Pero terminemos con la diatriba. Sé muy bien, estimado Javier, que con tu santa furia evangélica podrás arrojar a los ladrones del templo; pero ¿y a los críticos? ¿Cómo vas a expulsarlos? Mucho me temo que con ellos no te será fácil el asunto, y que todo lo contrario, tú mismo te estás expulsando del templo de la poesía con tu prevaricación.

Evodio Escalante

 

http://impreso.milenio.com/node/8583667

25 Mayo 2009

Replica de Javier Sicilia a Evodio Escalante

Para ver la crítica de Escalante sobre Tríptico del Desierto:http://itrejo.wordpress.com/2009/05/24/critica-de-escalante-a-sicilia-en-torno-al-premio-aguascalientes/

 

2009-05-23•Literatura

Respuesta a un pequeño burgués

 

Querido Evodio:

Cuando apareció tu artículo “Sicilia: la apropiación como recurso poético”, me había prohibido responderte. mex-laberinto-08Las razones son simples: un autor nunca debe responder a un crítico, sobre todo si su argumentación es tan banal que no aporta nada ni a la obra del autor ni a la literatura. Sin embargo, rompiendo mi promesa, lo hago. Las razones son también simples. Primero, no me gusta ningunear, esa otra plaga mexicana que acompaña a la mezquindad y que ha hecho más daño a la cultura que toda la barbarie de los tecnócratas; segundo, tu artículo, en un mundo donde la mezquindad es la temperatura, daña a la poesía, a un premio que, desde que el año pasado se declaró absurdamente desierto, entró en crisis y a un jurado de espléndidos poetas que tu texto, al acusarme de plagio, califica de imbéciles. Así es que te respondo por higiene.

Me acusas de plagio, una acusación grave que compromete no sólo una sanción judicial, sino algo más interesante: la discusión sobre el concepto de autor que tu artículo, empecinado en denunciar, apenas si toca. Pero aceptemos ese concepto histórico que nació con la burguesía y la idea de individuo, y que hoy es un triste hábito de los pequeños burgueses que lavan sus conciencias delante de los noticieros y las telenovelas buscando la maldad del otro. ¿Soy realmente un plagiario? Un verdadero plagio sería, por ejemplo, que yo hubiera tomado los poemas de un oscuro u olvidado poeta y con él hubiera ganado un premio. Con ese acto estaría usurpando algo que a ese poeta, que nadie conoce, le pertenecía. Yo, en cambio, tomé poetas conocidísimos, algunos de ellos premios Nobel, tan conocidos, que tú mismo, Evodio, lo notaste. No se necesita ser un hombre de cultura superior —sino un buen lector de poesía, son los únicos que existen en esta rama de la literatura— para saber que cuando escribo “No sólo el río es un dios, sino la carne […]” o cuando digo “Agosto no es abril, es el verano […]” o bien “Hueco, hueco, hueco” (“Dark, dark, dark”, escribe el poeta norteamericano) o cuando me refiero a lo Abierto, o cuando escribo la paráfrasis de “Fuga de la muerte”, estoy haciendo una referencia clara a Eliot, a Rilke y a Celan. Evidenciarlo con cursivas y notas a pie de página habría sido no sólo redundante, sino suponer, como tú lo haces, que el lector es imbécil y que por lo tanto hay que darle de manera digerida lo que a la Tradición, con mayúscula, le pertenece. Así es que creyendo que sólo tú —un hombre de cultura superior— y el plagiario —un hombre semejante a ti, pero con fines aviesos— conocen lo que nadie conoce, sales a gritarle al mundo que descubriste el hilo negro, que Sicilia se chamaqueó a un jurado de ignorantes (Francisco Hernández, María Baranda y Luis Vicente de Aguinaga) e hizo pasar los poemas de grandes poetas como suyos. Si antes de escribir el artículo te hubieras tomado la molestia de leer el acta del premio, si, como el investigador que te precias ser, hubieras leído el artículo que Luis Vicente de Aguinaga escribió para Crítica (núm. 132, mayo-junio 2009) “Pronto llegará la noche. Tríptico del desierto” (y que puedes consultar en su blog), te habrías dado cuenta de que todos sabían que el hilo es negro, que lo que tú gritas como un descubrimiento genial para exhibir al delincuente, lo habían visto ellos con toda claridad. Sólo que a ellos les interesaba —atendiendo a una noción de autor que no sólo es anterior a las construcciones del liberalismo burgués sino que Eliot y Pound pusieron en crisis— lo que con ese hilo se tejió. Ellos vieron lo que tú viste y más: vieron el diálogo que ahí se teje con la Tradición —en mayúscula—, con la filosofía de Simone Weil, que retoma su sentido de la descreación —y nadie la ha acusado de plagio— del concepto de tsintsum de la tradición hispano hebrea, postulada por el cabalista Isaac Luria y con la tradición del budismo zen; vieron mi diálogo con los teólogos y fenomenólogos de la encarnación, como Iván Illich y Michel Henri; vieron mis relecturas de san Juan de la Cruz —ese güey que se chingó el Cantar de los cantares y para quien no hubo un Evodio que lo desenmascarara a tiempo— y la tradición mística epitalámica, mis referencias a la Biblia, en particular a los profetas y al libro de la Sabiduría; mis diálogos con el más reciente Bob Dylan —otro güey al que hay que cobrarle la factura por su deuda con el blues negro—; vieron cómo eso se tejió para explorar el misterio de Dios en un mundo que en su interpretación técnica lo ha velado. Pero eso a ti, que descubriste el hilo negro, te pasó desapercibido. Me extraña que el hombre formado en el marxismo, que se precia de haber leído a Deleuze y Guatari, en lugar de ponerse a explorar la construcción histórica del concepto de autor a través, no de mí, sino de la Tradición, se dedique a escandalizarse como una señora que repentinamente vio a su amiga que dejó de usar una crema que no estaba en su catálogo de belleza.

Desde que escribí Permanencia en los puertos y a lo largo de toda mi obra ese recurso ha estado presente. Los críticos que se han interesado en ella, han hablado de palimpsesto, de una reescritura sobre otras grafías. Yo mismo, a lo largo del tiempo, he declarado públicamente que pertenezco a una tradición muy antigua y a la vez muy moderna para la que la noción de autor no existe y a través de la cual el poeta, “la voz de la tribu”, decía Mallarmé, dialoga con la Tradición y la reactualiza para otros. Recuerda, sigamos con el descubrimiento del hilo negro, que Homero, al fijar la Iliada, hizo pasar las voces de muchos poetas en ella —eso sí, no conocidos—, que Virgilio dialogaba con él y lo retomaba al escribir la Eneida, que Dante hizo lo mismo no sólo con uno y otro sino con toda la tradición cristiana de Occidente cuando escribió la Comedia, que los poetas del Siglo de Oro estaban imitando a los clásicos, que san Juan de la Cruz tomó frases enteras del Cantar de los cantares y Santa Teresa de las canciones populares de su momento, que Rubén Darío fundó el Modernismo imitando en español los versos de Verlaine, que, después del burguesísimo sentido de autor, Eliot retomó de alguna manera esa tradición y tomó de todos lados para hacer sus dos grandes obras, Tierra baldía y los Cuatro cuartetos —las escasas notas que agregó a Tierra baldía fueron a instancias de su editor; él mismo escribe en Cuatro cuartetos, “In my beginning is my end”, que yo parafraseo en el canto II del “Tercer panel” de Tríptico del desierto así: “En el silencio está el principio” y que Eliot, que nunca lo entrecomilla, tomó de María Estuardo; lo mismo hace en ese mismo libro con una larga estrofa tomada de san Juan de la Cruz—; que Pound, para componer sus Cantos y dialogar e iluminar la Cultura, tomó versos, frases, dichos, que en ningún momento están anotados a pie de página. Podría seguir, la Tradición es larga, una Tradición para la que el poema, voz de la tribu, es, digámoslo en términos de Luis Vicente de Aguinaga, un dispositivo de actualización de los diferentes pasados literarios. Sin embargo, siguiendo tu criterio pequeño burgués, no sólo habría que tirar a la basura los Cantos de Pound, una buena parte de la mejor obra de Eliot, de Séferis, de Cavafis, de José Emilio Pacheco, etc., sino que yo, desde mi primer libro, debería estar en la cárcel. Pero tú sabes bien que ése no es el problema, el problema —que después de tantos años de conocerme y de conocer mi obra poética formulas hasta hoy— es que el libro que desató tu “erudita” ira ganó un premio y eso, en el país de la mezquindad, de la carrilla, del resentimiento, de la igualación, de la imbecilidad, no se perdona. Es lamentable, no sólo por ti, sino porque a partir de tus pequeñeces un lumpen que nada sabe de mí, que en su vida ha leído una línea mía, no ha dejado de insultarme: una tal Roberta Garza, en el propio Milenio del 19 de mayo, me califica de “deshonesto y corrupto”; otro, en el Círculo de Poetas, me trata de “Rata de sacristía”; enumerar la lista sería cansado. Tu tarea, querido Evodio, lamento tener que ser yo quien te lo recuerde, es iluminar la cultura. Si quieres desacreditar mi obra, intenta hacerlo, pero, para que la tradición poética gane, intenta hacerlo bien: tómala en conjunto, confróntala con esa Cultura, mide su ritmo, trata de ver si lo que digo a través de esa misma Cultura y de mi diálogo con otros poetas que retomo, ilumina nuestra época, historiza el concepto de autor, pero, por Dios, no incurras en la banalidad de acusarme de plagio y de desacreditar a un jurado respetabilísimo calificándolo de ignorante e imbécil. Los pequeños escándalos de la pequeña burguesía son el alimento del lumpen. Hace tiempo, enfrentado con un crítico semejante a ti le decía que habría que tomar en su sentido literal las palabras de Jesús de no tirar margaritas a los cerdos. Entonces creía que

ellos estaban en los partidos políticos, en las mafias, en los resentidos y en las periferias de la Cultura. Después de leerte, ya no creo lo mismo: los cerdos han colonizado ese territorio y se hacen pasar por descubridores del hilo negro y maestros de literatura. Cuando esto sucede, quizá sea tiempo de callar. Alguna vez Hölderlin

se preguntaba en un poema —te lo cito entrecomillado para no herir tu susceptibilidad—: “¿Para qué sirven los poetas en tiempos de miseria?” Después de leerte habría que concluir que ya no sirven para nada, que la poesía deberá callar para dejar paso

a los egos, a las autopoiesis y a la banalidad de una época que perdió el sentido y sólo tiene sitio para quienes pretenden ser más plenos que los otros rebajándolos y acusándolos de lo que nunca han sido. En un mundo técnico, donde la disolución de todas las formas tradicionales del sujeto —las del cuerpo social, las de las costumbres, las de la familia, las de la ciudad, las de la Tradición y la memoria— dejan al individuo desamparado y desnudo, sólo hay sitio para ese género de seres a quienes Sartre llamó, quizá haciéndose eco del Evangelio, “los cerdos” y que, para desgracia de la poesía en México y de la Tradición, has aprendido a representar bien.

Javier Sicilia

 

http://impreso.milenio.com/node/8580059

24 Mayo 2009

Crítica de Escalante a Sicilia en torno al Premio Aguascalientes

2009-05-16•Literatura

Sicilia y la apropiación como recurso poético

 

Desde que el escritor John Barth hizo circular la expresión “literatura del agotamiento” nos hemos resignado a considerar que no hay nada nuevo bajo el sol, que nos ha sido vedado el privilegio de inventar nuevas metáforas, y que, en dado caso, el oficio del escritor consiste en aderezar de nuevas maneras lo que ya ha sido asimilado por la tradición. La famosa frase de Alfonso Reyes, que indica que “todo lo sabemos entre todos”, es fácil adaptarla a esta reciente condición posmoderna diciendo que “todo lo escribimos entre todos”. Esta divertida consigna, que invita a la ligereza, no impide sin embargo que los miles de libros que cada año se publican tengan todos o casi todos un autor específico, ni impide que sigamos creyendo que Dante, Rilke, Eliot o Celan son algunos de los nombres que señalan una zona de excelencia en la creación literaria. Decir “zona” no es decir “coto cerrado”: nos apropiamos más o menos impunemente de los poemas de estos autores al leerlos, al descifrarlos, al interpretarlos; con ello los incorporamos de algún modo a nuestro patrimonio, si no vital, al menos cultural. No somos los mismos, o creemos que no somos los mismos, después de leer La divina comedia de Dante o las Elegías de Duino de Rilke. Tan poderosa es la lección de poesía que de ellos se desprende que erraríamos el tiro si tratáramos de ignorarlos. ¿Pero qué sucede cuando un escritor mexicano de nuestros días, sin mencionarlos, sin anotar sus versos en cursivas o ponerlos entre comillas, y sin acompañar la cita de una pertinente nota al pie de página, indicando la fuente, se apropia de pasajes enteros de lo que han escrito y publicado estos poetas más que eminentes?

Esta pregunta me surge ante la lectura del reciente libro de Javier Sicilia, Tríptico del desierto (México, Conaculta-Ediciones Era, 2009), que mereció por cierto el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes de este mismo año. ¿Se vale, me pregunto, tomar entero un poema de Paul Celan, modificarlo un poco acá y acullá, agregar por ejemplo “masticamos” donde ya el poema de Celan anotaba “bebimos”, y hacer de este texto el eje de toda una composición? ¿Es legítimo intercalar frases y versos completos de Eliot, de Rilke, de la Biblia, sin acompañar estos “préstamos” de algún recurso tipográfico que indique o sugiera al menos que no han brotado de la “inspiración” del autor cuyo libro tenemos entre las manos?

Abono mi desconcierto señalando los pasajes de Tríptico en el desierto en los que me ha sido posible detectar este tipo de apropiaciones, y sin ignorar que puede haber muchas más. Son sólo ilustraciones de algo que merecería meditarse, pues el asunto de la paráfrasis también incluye el tono general del poema, ciertas disposiciones estróficas y los asuntos abordados. Por ejemplo, donde el Eliot de El poema de amor de J. Alfred Prufrock habla de: “La neblina amarilla que frota su lomo contra el vidrio”, Sicilia repone: “A la hora del alba, / Cuando la amarillenta niebla lame las ventanas.” Donde el Eliot de La tierra baldía escribe: “Sólo / Hay sombra bajo esta roca roja. / (Ponte a la sombra de esta roca roja), / Voy a enseñarte algo diferente”, Sicilia repite y modifica: “Ponte a la sombra de esta roca roja, / como en la antigua cueva, pero de cara al fuego, / voy a enseñarte no lo diferente, / sino lo que es y ha sido una estría del tiempo.” Donde Eliot pregunta, famosamente: “¿Quién es ese tercero que va siempre a tu lado? (…) Deslizándose en su capa parda con capucha”, Sicilia anota en lenguaje llano y mimético: “a un tercero que iba a nuestro lado, / deslizándose siempre con su capa parda.” Donde el Eliot de los Cuatro cuartetos sentencia: “Y eso que no sabes es lo único que sabes / Y eso de lo que eres dueño es lo que no te pertenece / Y donde estás es donde no estás”; Sicilia condensa y aprovecha para agregar una nota reconfortante: “y eso que no eres es lo único que eres / y ahí donde no eres es posible la vida.” (?) Donde el Eliot de los Cuatro cuartetos indica: “Y el camino que sube es el camino que baja”, Sicilia replica con una inversión: “el camino que baja es el mismo que sube.” La nota erudita tendría que indicar que estos versos se remontan a Heráclito, tal y como lo reconoce de antemano Eliot en un epígrafe de su libro, que a la letra dice: “El camino hacia abajo y el camino hacia arriba es uno y el mismo.” (Diels: Die Fragmente der Vorsocratiker —Heráclito.)

Donde el Eliot más filosófico advierte “En mi principio está mi fin”, tema con el que juega durante una sección de los Cuatro cuartetos, al grado de escribir con buen aplomo metafísico: “El fin y el comienzo siempre estuvieron allí, / Antes del comienzo y después del fin”, Sicilia elabora una llana paráfrasis: “En el silencio está el principio / y en la palabra el fin y viceversa.” Donde este mismo Eliot anota: “Cuando el pasado es pura ilusión / Y el futuro no tiene porvenir, antes del cuarto de la madrugada, / Cuando el tiempo se pára y nunca acaba”, Sicilia precisa: “No estábamos ahora / —porque el pasado fue, el futuro no está / y el presente se pierde como se escurre el agua en nuestros dedos.” Agrego que el poema “Dolor” de Sicilia es todo él una nueva puesta en escena de la sección titulada “Una partida de ajedrez” de La tierra baldía, como lo puede comprobar quien compare los versos.

El Rilke de las Elegías de Duino también proporciona muchas líneas de concordancia. En la primera elegía encontramos estas líneas: “…los animales, sagaces, se dan cuenta ya / de que no nos encontramos muy seguros, no nos sentimos en casa / en el mundo interpretado.” Sicilia se prenda de la expresión mundo interpretado y la reitera al menos en seis ocasiones en diversos pasajes de su libro. Recurro, para resumir, a un ejemplo: “Hacia ellos, los muertos, que guardan la memoria / y saben que no estamos contentos en el mundo interpretado.”

Donde el Rilke de la octava elegía declara: “Con todos los ojos ve la criatura / lo Abierto. Sólo nuestros ojos están vueltos del revés, y puestos del todo en torno a ella, / cual trampas en torno a su libre salida”; Sicilia modifica: “Los amantes contemplan en el otro lo Abierto / —no la noche aparente que miramos nosotros con ojos invertidos / temerosos de entrar en sus abismos.” (¡Qué desagradable expresión: con ojos invertidos!)

“Estar aquí es magnífico”, sostiene Rilke en alguna estrofa de la sexta elegía. Donde el Rilke de la elegía novena retoma parecida expresión para decir: “Sino porque estar aquí es mucho, y porque parece que nos / necesita todo lo de aquí, esto que es efímero, que nos concierne extrañamente. A nosotros, los más efímeros…”; Sicilia borda la diferencia: “Estar aquí ya es bastante (…) / mas porque todo aquí extrañamente nos reclama como a sus mensajeros, / —a nosotros, más mortales que todas las criaturas…”

Cierto que en todo lo anterior se trata de destellos, de versos “encontrados”, de apropiaciones fragmentarias incrustadas en un discurso más amplio. En lo tocante a Paul Celan se asiste a un salto cualitativo: ahora la imitación concierne al poema entendido como un todo. Este procedimiento, a decir verdad, ya lo había practicado Sicilia en su recopilación La presencia desierta, que publicó en 2004 el Fondo de Cultura Económica. Ahí Sicilia acarreaba entero, sin cortes, un poema de Celan titulado “Tenebrae”. Debo hacer notar, sin embargo, que aunque no constan los créditos del autor, al menos su poema está dispuesto en cursivas, lo que de algún modo da a entender que se trata de un préstamo o de una cita textual. No ocurre así en Tríptico del desierto. Aquí Sicilia entra a saco en otro de los más famosos poemas de Celan, “Fuga de muerte”, y se lo apropia sin más, acaso agregando dos o tres sensibles modificaciones. No argumento. Me limito a copiar la primera estrofa del poema de Celan, que dice así (Véase Paul Celan, Obras completas. Madrid, Editorial Trotta, 1999, pp. 63 y 64):

Negra leche del alba la bebemos de tarde
la bebemos a mediodía de mañana la bebemos
[de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en el aire no se yace allí estrecho
Vive un hombre en la casa que juega con las
[serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro
[Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas
[silba a sus mastines
silba a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad a danzar

En efecto, se trata del conocido texto (asimilado a canción por Ute Lemper en su City of Strangers) en el que Celan sostiene como en un ritornello que “la muerte es un maestro Alemán”. Todos saben que este poema es una amarga, desolada y hasta vitriólica protesta contra el asesinato en masa realizado por los nazis contra el pueblo judío en los campos de concentración durante la pasada Guerra Mundial. “Silba a sus judíos” y les ordena bailar, asienta el sarcasmo de la letra. Sin mayor precaución interpretativa, Javier Sicilia “blanquea” esta denuncia específica (cristianizándola y banalizándola, de paso) en su texto de Tríptico del desierto, del que por razones de espacio sólo transcribo la estrofa inicial:

Te masticamos noche
todo el día bebemos y masticamos noche
como la negra leche del alba en Alemania bebemos
[masticamos
y no cavamos fosas en el aire donde no hay
[estreches (sic)
sino noche y más noche cavamos sin saberlo
la muerte que no duele
la muerte que maestra de Alemania ya es de todos
bebemos y bebemos
te masticamos noche

¿Se trata meramente de una paráfrasis? ¿O más bien de un pastiche? ¿Desde cuándo es válido tomar un poema de Celan, o de cualquier otro poeta conocido o por conocer, cambiar algunas palabras, introducir cambios al gusto y adobar pasajes, y firmarlo tan campante como si fuera propio? Lo que me toca decir es que me extraña que un tribunal poético formado por escritores todos ellos muy respetables haya decidido premiar un libro como éste en el que las citas textuales borradas en su calidad de citas son tan importantes o más que las supuestas aportaciones originales del autor. ¿Quiere acaso esto decir que una vez que se inventó la intertextualidad ha dejado de haber plagios? ¿Estamos en un mundo en el que “todo se vale”? De todo corazón, yo esperaría que no.

Evodio Escalante

 

Fuente: http://impreso.milenio.com/node/8576299

22 Mayo 2009

Cartoon: Chicken Poetry Reading

Archivado en: Toons — Iván Trejo @ 8:15 AM
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17 Mayo 2009

Descanse en paz Don Mario

Archivado en: Divagaciones — Iván Trejo @ 5:35 PM
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Último Momento

ADIÓS

Falleció Mario Benedetti

 

El reconocido escritor uruguayo, Mario Benedetti, que en los últimos meses había sufrido un agravamiento de su salud debido a una patología intestinal crónica, murió alrededor de las 18 horas en su hogar, a la edad de 88 años

El 6 de mayo, luego de 12 días de internación, el escritor fue dado de alta. Según el informe, que en aquel momento divulgó, la mutualista Impasa, Benedetti había “respondido excelentemente al tratamiento médico instituido, lo que determinó que se otorgara el alta a domicilio”.

Del mismo modo, afirmaba que el escritor se retiraba “estable, lúcido y que no requería otras medidas médicas salvo a las que era sometido antes de ser internado”.

VELATORIO. Mañana a partir de las 9 de la mañana sus restos serán velados en el salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Todavía no se sabe la hora, pero está prevista la concurrencia del presidente Tabaré Vázquez.

 

http://www.elpais.com.uy/090517/ultmo-417676/ultimo-momento/fallecio-mario-benedetti

 

 

 

A la izquierda del roble

 

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.

El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fanáticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.

Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

ayer llegó el otoño
el sol de otoño
y me sentí feliz
como hace mucho
qué linda estás
te quiero
en mi sueño
de noche
se escuchan las bocinas
el viento sobre el mar
y sin embargo aquello
también es el silencio
mírame así
te quiero
yo trabajo con ganas
hago números
fichas
discuto con cretinos
me distraigo y blasfemo
dame tu mano
ahora
ya lo sabés
te quiero
pienso a veces en Dios
bueno no tantas veces
no me gusta robar
su tiempo
y además está lejos
vos estás a mi lado
ahora mismo estoy triste
estoy triste y te quiero
ya pasarán las horas
la calle como un río
los árboles que ayudan
el cielo
los amigos
y qué suerte
te quiero
hace mucho era niño
hace mucho y qué importa
el azar era simple
como entrar en tus ojos
dejame entrar
te quiero
menos mal que te quiero.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero puedo ocurrir que de pronto uno advierta
que en realidad se trata de algo más desolado
uno de esos amores de tántalo y azar
que Dios no admite porque tiene celos.

Fíjense que él acusa con ternura
y ella se apoya contra la corteza
fíjense que él va tildando recuerdos
y ella se consterna misteriosamente.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llevale flores
que yo también iré contigo.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.

Ahora la última nube a resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.

El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.

Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe qué silencios.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas.

Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.

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