Yo tuve una mujer
no comía luciérnagas
ni tenía mariposas bajo las enaguas
no engendraba lanzas
y su lengua la guardaba para recibir la brizna de la madrugada.
y la ame
con las desquiciadas ansias de la primer cosecha
mientras ella miraba
como una urraca tejia el horizonte
con las alas levadas.



