Quisiera
que el mar saliera de entre tu falda
y poder nombrarte
como hacen los amantes saturados
quizá
te nombraría para que seas letra que emprende el vuelo
como un ramo de gaviotas
diría claro
que tu pelo inunda con una marejada violenta
que tus ojos son parajes donde la noche duerme
que la parcela de tu espalda la trabajan mis manos
y que tus caderas llaman al tacto.
pero no
no porque no lo seas
sino porque la mujer del poeta siempre está rota
y guarda un cuchillo blando entre los muslos
se asoma por la ventana esperando la hora del llanto
y se vuelve con una sonrisa entre las manos.
el poeta escribe y escribe para mostrarle la ruta de la memoria
el vuelo de la arena al tiempo
y el canto de las olas cuando las nubes se secan
pero nada basta
la luz no inventa el día
las balas no son en defensa propia
y los poemas no pagan las cuentas
por eso estas letras son las interminables patas de un grillo que no cesa
un canto que se troza en la fragilidad del deseo
una mano que tiembla
y no escribe
una gaviota que entra al mar
y no vuelve.




