Replica de Javier Sicilia a Evodio Escalante

Para ver la crítica de Escalante sobre Tríptico del Desierto:https://itrejo.wordpress.com/2009/05/24/critica-de-escalante-a-sicilia-en-torno-al-premio-aguascalientes/

 

2009-05-23•Literatura

Respuesta a un pequeño burgués

 

Querido Evodio:

Cuando apareció tu artículo “Sicilia: la apropiación como recurso poético”, me había prohibido responderte. mex-laberinto-08Las razones son simples: un autor nunca debe responder a un crítico, sobre todo si su argumentación es tan banal que no aporta nada ni a la obra del autor ni a la literatura. Sin embargo, rompiendo mi promesa, lo hago. Las razones son también simples. Primero, no me gusta ningunear, esa otra plaga mexicana que acompaña a la mezquindad y que ha hecho más daño a la cultura que toda la barbarie de los tecnócratas; segundo, tu artículo, en un mundo donde la mezquindad es la temperatura, daña a la poesía, a un premio que, desde que el año pasado se declaró absurdamente desierto, entró en crisis y a un jurado de espléndidos poetas que tu texto, al acusarme de plagio, califica de imbéciles. Así es que te respondo por higiene.

Me acusas de plagio, una acusación grave que compromete no sólo una sanción judicial, sino algo más interesante: la discusión sobre el concepto de autor que tu artículo, empecinado en denunciar, apenas si toca. Pero aceptemos ese concepto histórico que nació con la burguesía y la idea de individuo, y que hoy es un triste hábito de los pequeños burgueses que lavan sus conciencias delante de los noticieros y las telenovelas buscando la maldad del otro. ¿Soy realmente un plagiario? Un verdadero plagio sería, por ejemplo, que yo hubiera tomado los poemas de un oscuro u olvidado poeta y con él hubiera ganado un premio. Con ese acto estaría usurpando algo que a ese poeta, que nadie conoce, le pertenecía. Yo, en cambio, tomé poetas conocidísimos, algunos de ellos premios Nobel, tan conocidos, que tú mismo, Evodio, lo notaste. No se necesita ser un hombre de cultura superior —sino un buen lector de poesía, son los únicos que existen en esta rama de la literatura— para saber que cuando escribo “No sólo el río es un dios, sino la carne […]” o cuando digo “Agosto no es abril, es el verano […]” o bien “Hueco, hueco, hueco” (“Dark, dark, dark”, escribe el poeta norteamericano) o cuando me refiero a lo Abierto, o cuando escribo la paráfrasis de “Fuga de la muerte”, estoy haciendo una referencia clara a Eliot, a Rilke y a Celan. Evidenciarlo con cursivas y notas a pie de página habría sido no sólo redundante, sino suponer, como tú lo haces, que el lector es imbécil y que por lo tanto hay que darle de manera digerida lo que a la Tradición, con mayúscula, le pertenece. Así es que creyendo que sólo tú —un hombre de cultura superior— y el plagiario —un hombre semejante a ti, pero con fines aviesos— conocen lo que nadie conoce, sales a gritarle al mundo que descubriste el hilo negro, que Sicilia se chamaqueó a un jurado de ignorantes (Francisco Hernández, María Baranda y Luis Vicente de Aguinaga) e hizo pasar los poemas de grandes poetas como suyos. Si antes de escribir el artículo te hubieras tomado la molestia de leer el acta del premio, si, como el investigador que te precias ser, hubieras leído el artículo que Luis Vicente de Aguinaga escribió para Crítica (núm. 132, mayo-junio 2009) “Pronto llegará la noche. Tríptico del desierto” (y que puedes consultar en su blog), te habrías dado cuenta de que todos sabían que el hilo es negro, que lo que tú gritas como un descubrimiento genial para exhibir al delincuente, lo habían visto ellos con toda claridad. Sólo que a ellos les interesaba —atendiendo a una noción de autor que no sólo es anterior a las construcciones del liberalismo burgués sino que Eliot y Pound pusieron en crisis— lo que con ese hilo se tejió. Ellos vieron lo que tú viste y más: vieron el diálogo que ahí se teje con la Tradición —en mayúscula—, con la filosofía de Simone Weil, que retoma su sentido de la descreación —y nadie la ha acusado de plagio— del concepto de tsintsum de la tradición hispano hebrea, postulada por el cabalista Isaac Luria y con la tradición del budismo zen; vieron mi diálogo con los teólogos y fenomenólogos de la encarnación, como Iván Illich y Michel Henri; vieron mis relecturas de san Juan de la Cruz —ese güey que se chingó el Cantar de los cantares y para quien no hubo un Evodio que lo desenmascarara a tiempo— y la tradición mística epitalámica, mis referencias a la Biblia, en particular a los profetas y al libro de la Sabiduría; mis diálogos con el más reciente Bob Dylan —otro güey al que hay que cobrarle la factura por su deuda con el blues negro—; vieron cómo eso se tejió para explorar el misterio de Dios en un mundo que en su interpretación técnica lo ha velado. Pero eso a ti, que descubriste el hilo negro, te pasó desapercibido. Me extraña que el hombre formado en el marxismo, que se precia de haber leído a Deleuze y Guatari, en lugar de ponerse a explorar la construcción histórica del concepto de autor a través, no de mí, sino de la Tradición, se dedique a escandalizarse como una señora que repentinamente vio a su amiga que dejó de usar una crema que no estaba en su catálogo de belleza.

Desde que escribí Permanencia en los puertos y a lo largo de toda mi obra ese recurso ha estado presente. Los críticos que se han interesado en ella, han hablado de palimpsesto, de una reescritura sobre otras grafías. Yo mismo, a lo largo del tiempo, he declarado públicamente que pertenezco a una tradición muy antigua y a la vez muy moderna para la que la noción de autor no existe y a través de la cual el poeta, “la voz de la tribu”, decía Mallarmé, dialoga con la Tradición y la reactualiza para otros. Recuerda, sigamos con el descubrimiento del hilo negro, que Homero, al fijar la Iliada, hizo pasar las voces de muchos poetas en ella —eso sí, no conocidos—, que Virgilio dialogaba con él y lo retomaba al escribir la Eneida, que Dante hizo lo mismo no sólo con uno y otro sino con toda la tradición cristiana de Occidente cuando escribió la Comedia, que los poetas del Siglo de Oro estaban imitando a los clásicos, que san Juan de la Cruz tomó frases enteras del Cantar de los cantares y Santa Teresa de las canciones populares de su momento, que Rubén Darío fundó el Modernismo imitando en español los versos de Verlaine, que, después del burguesísimo sentido de autor, Eliot retomó de alguna manera esa tradición y tomó de todos lados para hacer sus dos grandes obras, Tierra baldía y los Cuatro cuartetos —las escasas notas que agregó a Tierra baldía fueron a instancias de su editor; él mismo escribe en Cuatro cuartetos, “In my beginning is my end”, que yo parafraseo en el canto II del “Tercer panel” de Tríptico del desierto así: “En el silencio está el principio” y que Eliot, que nunca lo entrecomilla, tomó de María Estuardo; lo mismo hace en ese mismo libro con una larga estrofa tomada de san Juan de la Cruz—; que Pound, para componer sus Cantos y dialogar e iluminar la Cultura, tomó versos, frases, dichos, que en ningún momento están anotados a pie de página. Podría seguir, la Tradición es larga, una Tradición para la que el poema, voz de la tribu, es, digámoslo en términos de Luis Vicente de Aguinaga, un dispositivo de actualización de los diferentes pasados literarios. Sin embargo, siguiendo tu criterio pequeño burgués, no sólo habría que tirar a la basura los Cantos de Pound, una buena parte de la mejor obra de Eliot, de Séferis, de Cavafis, de José Emilio Pacheco, etc., sino que yo, desde mi primer libro, debería estar en la cárcel. Pero tú sabes bien que ése no es el problema, el problema —que después de tantos años de conocerme y de conocer mi obra poética formulas hasta hoy— es que el libro que desató tu “erudita” ira ganó un premio y eso, en el país de la mezquindad, de la carrilla, del resentimiento, de la igualación, de la imbecilidad, no se perdona. Es lamentable, no sólo por ti, sino porque a partir de tus pequeñeces un lumpen que nada sabe de mí, que en su vida ha leído una línea mía, no ha dejado de insultarme: una tal Roberta Garza, en el propio Milenio del 19 de mayo, me califica de “deshonesto y corrupto”; otro, en el Círculo de Poetas, me trata de “Rata de sacristía”; enumerar la lista sería cansado. Tu tarea, querido Evodio, lamento tener que ser yo quien te lo recuerde, es iluminar la cultura. Si quieres desacreditar mi obra, intenta hacerlo, pero, para que la tradición poética gane, intenta hacerlo bien: tómala en conjunto, confróntala con esa Cultura, mide su ritmo, trata de ver si lo que digo a través de esa misma Cultura y de mi diálogo con otros poetas que retomo, ilumina nuestra época, historiza el concepto de autor, pero, por Dios, no incurras en la banalidad de acusarme de plagio y de desacreditar a un jurado respetabilísimo calificándolo de ignorante e imbécil. Los pequeños escándalos de la pequeña burguesía son el alimento del lumpen. Hace tiempo, enfrentado con un crítico semejante a ti le decía que habría que tomar en su sentido literal las palabras de Jesús de no tirar margaritas a los cerdos. Entonces creía que

ellos estaban en los partidos políticos, en las mafias, en los resentidos y en las periferias de la Cultura. Después de leerte, ya no creo lo mismo: los cerdos han colonizado ese territorio y se hacen pasar por descubridores del hilo negro y maestros de literatura. Cuando esto sucede, quizá sea tiempo de callar. Alguna vez Hölderlin

se preguntaba en un poema —te lo cito entrecomillado para no herir tu susceptibilidad—: “¿Para qué sirven los poetas en tiempos de miseria?” Después de leerte habría que concluir que ya no sirven para nada, que la poesía deberá callar para dejar paso

a los egos, a las autopoiesis y a la banalidad de una época que perdió el sentido y sólo tiene sitio para quienes pretenden ser más plenos que los otros rebajándolos y acusándolos de lo que nunca han sido. En un mundo técnico, donde la disolución de todas las formas tradicionales del sujeto —las del cuerpo social, las de las costumbres, las de la familia, las de la ciudad, las de la Tradición y la memoria— dejan al individuo desamparado y desnudo, sólo hay sitio para ese género de seres a quienes Sartre llamó, quizá haciéndose eco del Evangelio, “los cerdos” y que, para desgracia de la poesía en México y de la Tradición, has aprendido a representar bien.

Javier Sicilia

 

http://impreso.milenio.com/node/8580059

27 comentarios en “Replica de Javier Sicilia a Evodio Escalante

  1. Que virulencia la de Sicilia. Pudo haber dicho todo lo que dijos sin necesidad de ser ojete. Así queda muy mal, de todas maneras.

    • La calumnia y desprestigio que Evodio Escalante y los medios de comunicación aplicaron sobre Sicilia, su obra y, de paso, al poco refinamiento cultural que este país permite es indignante. No obstante su réplica no es viceral sino intelectual, observa con atención Raúl, contrasta la publicación del Sr. Escalante y los medios de comunicación que de manera acrítica y necia en: http://impreso.milenio.com/node/8577770 expresan al público, si lo haces notarás que Sicilia critica al argumento y las premisas que lo sostienen, pero nunca ataca a la persona como E. Escalante y Milenio si lo hacen con Sicilia. Por lo demás es evidente que el mensaje de Sicilia une el fondo y la forma, lo que trata de decir dicho de otra manera pierde la fuerza y claridad del mensaje. No veo por qué hay que llamar virulencia a una legítima defensa intelectual y no llamar mezquindad, falta de profesionalismo y tírria lo que hizo Escalante. Sin disculparse públicamente ni ser sancionado E. es la prueba de la queja de Sicilia.

      • En realidad es sencillo comprender por qué puede interpretarse como virulenta la respuesta de Sicilia a Evodio: porque se está de acuerdo con Evodio o, al menos, se está contra Sicilia. Todas nuestras reacciones están determinadas por nuestra ideología, icluyendo las interpretaciones y emociones… Bueno, hasta el sentido del humor es ideológico.

  2. Cin esta chingona contestación, Sicilia le dio, no sólo una, sino dos bofetadas a Evodio Escalante. Y ya que Escalante se siente -o pretende ser- tan “purista”, habría que preguntarle desde cuándo acusa lo que él ha hecho ¿O ya no se acuerda que él mismo publicó un artículo a propósito del grupo Hiperión?

  3. Qué tal, Iván. Hojeando la Antología poética de Francisco de Quevedo que Borges preparó para Alianza Editorial (El libro de bolsillo No. 873), di con este fragmento del prólogo que el propio Borges escribió. Me parece muy en consonancia con lo que plantea Sicilia (pp. 12-13):

    “Nuestro siglo ha perdido, entre otras cosas, el arte de la lectura. Hasta el siglo dieciocho ese arte era múltiple. Quienes leían un texto recordaban otro texto invisible, la sentencia clásica o bíblica que había sido su fuente y que el autor moderno quería emular y traer a la memoria. Quevedo quería que el lector de los versos

    Huya el cuerpo indignado con gemido
    debajo de las sombras

    pensara en el fin de la Eneida

    Vitaque cum gemitu fugit indignata sub umbras

    Otro ejemplo. Quevedo famosamente escribe

    Polvo serán, mas polvo enamorado

    para que quien leyere recuerde a Propercio:

    Ut meus oblito pulvis amore jacet.

    Nuestro tiempo, devoto de la ignorante superstición de la originalidad, es incapaz de leer así”.

    El librito de poemas que publiqué hace unos meses se llama Yorick. Pero yo no inventé a Yorick, lo inventó Shakespeare. Desde luego, no le doy ningún crédito al autor inglés (ni pongo el nombre de Yorick entre comillas), pues cualquiera sabe (y si no lo sabe, lo averigua en Wikipedia) que Yorick es un personaje que ya existe. ¿Eso me hace un plagiario? La verdad es que, si me vienen con acusaciones, yo no creo ser menos virulento en mi respuesta que el propio Javier Sicilia.

    • que bueno que lo aclaras, es buenisimo aclarar, sobre todo porque no toda la gente lo sabe, y que desagradable para los “autores” vivir suponiendo que todos deben de entenderlos y lo que no, son estupidos; o vivir para los concursos o la microelite literaria que mas pareceria el traje nuevo del emperador no?…por eso hay tanta escitura sola y abandonada, por falta de gente interesada en ensimismamientos y ridiculadas……sigan publicando para ustedes y sigan incomunicados y aplaudiendose mutuamente.
      felicidades por su elegancia y sofisticacion…pero ilegible!

  4. Creo que Sicilia peca de escapista, aunque sus “préstamos literarios” sean obvios para una supuesta elite letrada y conocedora o todo lo contrario cómo afirma, y sus argumentos se ensalcen en la altísima cultura, lo cual me parece contradictorio; pues pareciera que su juego más bien era el de a ver quien me descubre, y el que no lo haga es inculto!, o peor aún: “Nadie me critique ni me juzgue porque yo soy la verdad, y no es necesario justificarme pues era evidente mi juego???”. Tan necesario es, que lo está haciendo. Por qué a tantos “escritores” les cuesta tanto ser claros. La falta de talento evidentemente se esconde tras lo ambiguo. Como el pésimo pintor se esconde tras su “caos estético”, ya! por el amor de dios, ya basta!

  5. Voy a escribir “10 décadas de soledad”; voy a tomar como “referencia” la obra de García Marquez y le voy a cambiar una palabra por aquí y otra por allá. Espero recibir pronto mi premio Nobel y que se entienda que lo que hago es enriquecer la Tradición (con T mayúsucla), y nunca un plagio; nunca falta de imaginación ni de originalidad. Qué es la originalidad? No decía Borges que sólo se había escrito un solo libro? Entonces todos somos plagiarios?

    El señor Sicilia debería por lo menos buscar sus propias imágenes, antes de repetir las ya dichas, exactamente como ya se dijeron, salvo por el cambio de una palabra. Diálogo, resignificación, Tradición, jajajaja. Detestable.

  6. El que se fusila un poema es plagiario, el que se fusila muchos, es premio Aguascalientes… (y esto es una intertextualidad de “El que plagia a un autor es plagiario, el que plagia a muchos es investigador” de la Ley de Murphy, no vaya a ser que me den el Aguascalientes)

  7. ¡Qué cosas pasan en nuestro medio literario!

    El año pasado le dieron el Aguascalientes a un autor que no participó (independientemente de su valor literario)

    Este año se lo dan a autores que no sólo no participaron, sino que además están MUERTOS.

    Lamentable que Sicilia crea que se va a salvar de la vergüenza de quedar como PLAGIARIO por más que quiera defenserse con argumentos tan estúpidos.

    Lo mejor que puede hacer es regresar el dinero que SE ROBÓ, y que sea repartido en otros premios de poesía. Bien se pueden hacer 10 premios de 20,000 pesos para poetas que SI TRABAJAN, con eso, Sicilia demostraría que POR LO MENOS tiene honor, algo tan escaso en estos tiempos.

  8. No voy a defender a Sicilia porque no he leído su libro (me pregunto si “neto”, quien según veo ha tenido la delicadeza de responder mi comentario, sí habrá leído mi libro, ya que con tanta autoridad y -creo suponer- conocimiento de causa, se permite hablar de “ensimismamientos” y “ridiculadas” [sic; ¿habrá querido decir “ridiculeces”?] en torno al mismo; en fin, ésa es otra cuestión).

    Lo que sí quisiera señalar, y deploro bastante, es que la conversación sobre este tema está bajando de tono. De lo que pudo haber sido una conversación sobre el tema de la autoría, la originalidad, etc., pasamos en automático a la toma de partido y la indignación. ¿Pero quién dijo que había que tomar partido, ciudadanos? ¿Y no se les ha ocurrido pensar que las dos partes en discordia podrían ambas, al mismo tiempo, tener razón y estar equivocadas?

    Sólo un último comentario, para “Jabier Zicilia”: ojo, colega, la lección del día es que, cuando practicamos el sarcasmo, hay que tener buen cuidado de que el tiro no nos salga por la culata. El procedimiento que mencionas es el mismo que siguió Virgilio para componer la Eneida; y es también el mismo que siguieron Joyce para el Ulises y los hermanos Coen para su película Oh Brother, Where Art Thou? En los tres casos la obra de referencia es la misma; no te digo cuál es porque de seguro ya la conoces y, puesto que te atreves a darle tan sonoro carpetazo a la tradición, me imagino que ya hasta la leíste varias veces y aprendiste de ella todo lo que había que aprender.

    • Estimado Tinajero.

      La lección de hoy es no confundir un procedimiento como utilizar un personaje de otro autor para hacerlo vivir nuevas aventuras, con un plagio, que es citar a un autor textualmente sin darle crédito. Usted por ejemplo, pudo usar a Yorick, lo que no puede es utilizar un diálogo de Shakespeare, ni uno de Celan, ni de Elliot, y atribuírselo. Quevedo no traduce a Virgilio, utiliza sus temas, en tanto que Sicilia simplemente plagia, roba, saquea, las palabras, los versos y las ideas de otros, bajo el supuesto que quien no sepa de quien son los fragmentos robados será un ignorante que se los atribuirá al propio Sicilia.
      Por otro lado, si Javierito es tan católico por qué le llamó cerdo y burgués al doctor Escalante. El enojo de Sicilia da mucho qué pensar. Y la madriza que le puso Escalante en sus respuestas posteriores fueron tan apabullantes como magníficas, pero sobre todo certeras, Javierito ha de haber ido con su confesor a golpearse el pecho y a decir Acúsome, padre, que he plagiado…

      • Ya no sabía si responder a este comentario. No lo esperaba y hasta había dado carpetazo al asunto.

        Dije textualmente al inicio de mi comentario que “No voy a defender a Sicilia”. Por ende, no me hago responsable de los remordimientos que el señor Sicilia pueda tener. No me los eche en cara, estimado Homero, no es por ahí la cosa. Mi crítica fue hacia lo viscerales y poco fundados que estaban resultando algunos comentarios de este post, como el comentario de la persona que firma como “Jabier Zicilia”, quien hizo precisamente lo que usted critica: confundir, en un intento fallido de sarcasmo, el uso de personajes y situaciones (que, concuerdo con usted, es algo perfectamente válido) con el uso indiscriminado de textos ajenos.

        En todo caso, debo aclarar que, viendo ahora la situación en retrospectiva, lamento igual que usted el tono altisonante de Sicilia en su respuesta a Escalante, de la misma manera que lamento los exabruptos viscerales que más de un comentarista ha dejado salir en este espacio.

        Por lo demás, me queda claro, estimado Homero, que entre usted y yo hay más acuerdos que desacuerdos sobre esta cuestión.

  9. REGRESAR EL DINERO????? PERO SI YA SE LO GASTO!!! SE FUE CON LA AMANTE EN TURNO A EUROPA. DIGNIDAD, HONOR, VERGÛENZA SON PALABRAS DESCONOCIDAS PARA EL VIEJO JAVIER….
    SIEMPRE SE HA ADJUDICADO “PALABRAS” PARA ESCRIBIR DE OTROS….SOLO QUE EN ESTA OCASION ESO SE LO PREMIARON….QUE VERGÛENZA!!!!

  10. Antes que nada, quiero manifestar mi respeto absoluto por sus personas.
    lo que me parece en algunos casos patético son las opiniones de gente que comenta sin siquiera haber leído el libro. Por eso está plagado de envidias y personalidades enanas el mundo literario en nuestro país.
    Fuera de que a ratos me parece reiterativo, el tríptico me parece un libro estupendo. conozco el trabajo de Sicilia y creo que este último texto es congruente con los temas que ha venido planteando desde hace largo tiempo.
    Lo de los fragmentos “plagiados” me parece bla bla bla, y quienes hablan sin entender el contexto asumen una actitud imbécil.
    Igualmente imbécil me parece la respuesta que dio Evodio Escalante a este artículo. Si le dices a alguien que su madre se va al hotel con hombres por dinero, ya no necesitas llamarle hijo de puta. Evodio, tú sugeriste plagio, no te hagas.
    Respecto a los cerdos, yo tampoco tengo nada contra estos animalitos, incluso disfruto mucho los tacos al pastor, el defecto que tienen es que no pueden mirar hacia el cielo, se conforman con lo que pisan sus patas.

  11. No creo que un hombre que se adorne de ser poeta (o que critique a quienes, a su parecer, no son inteligentes) deba arrojar tantas injurias con tanto enojo inservible como el de usted. Señor, con todo respeto, usted se molestó porque el Doctor en Letras, Evodio Escalante, le dice sus verdades y, como dice un refrán popular: “Las verdades duelen”. No se enoje y escriba. Ya sabemos que usted ha leido mucho y que hasta se sabe de memoria varios poemas ajenos (siempre lo deja claro en sus propias obras), pero dedíquese (¡por favor!) a lo suyo y no ande insultando a le gente que peca de sincera, que nada le hace. Le mando un saludo respetuoso y espero nunca ofender suceptibilidades.

  12. Que pena dan estos escritores peleandose y tratando de desacreditarse los unos a los otros con formulismos. Lo mismo pasa con los compositores de musica, le ponen trabas a todo aquel que parece descollar un poco con el unico fin de no dejarse superar. Adelante Javier, adelante poetas, escriban y dejense de criticas, que sean los lectores quienes los juzguen.

  13. Conozco la obra de Javier y en lo personal me parece extraordinaria. También conozco la obra de Escalante y a él mismo como profesor y en alguna reunión más allá de la academia. La opinión que tengo de él es negativa, pues creo que está más interesado por “darse a notar”, por “llamar la atención”, por querer estamparle al mundo: “yo soy intelectual”, cuando en realidad es un intelectualoide, interesado en tener fama. No dudo que hablar mal de alguien que ha sido galardonado sea un recurso para tener la atención de otros. Esa es la actitud con la que proceden los “pequeños burgueses” que no tienen otra cosa mejor que hacer. Yo le pediría a Escalante que sus obras hablen por él y que no proceda con la actitud de un “espíritu resentido”, pues este doctor, en vez de ser un buen crítico ha sido un “criticón”, tal como son los “pequeños burgueses”.
    Es una pena que en la actualidad haya gente que se dedique a buscar algo para derribar el trabajo de alguien más y para ganar un poco de atención y un poco de renombre dentro del gremio, pues la gente de la vida común, con la que uno puede encontrarse allá afuera, no sabe ni le interesa saber quién es Evodio Escalante, ni la opinión que éste tenga sobre cualquier cosa.

    • Vaya Efraín, se notra tu partidismo. Creo que no sabes mucho de Escalante y admiras mucho a Sicilia. Pero el asunto es que hay de por medio un premio ante una obra bastarda.
      Por lo demás, Sicilia no es realmaente un buen poeta, su ideología es de una confusión jesuitica y marxista. Y para la poesía se requiere libertad. Escribe dizque poesía. Yo no lo creo. ya a cualquier cosa se le llama poesía, y es tan improductivo que tiene que copiar.
      Lo conocí, siempre me olió a sacristía.
      Hay que admirar que no se pierda la conciencia crítica, que es la verdadera formación, que todavía mantiene Evodio. Y sabemos que hay mucho de camaradería y secta y amigismo y mediocridad en los escritores.
      ¡No perdamos la conciencia alerta y crítica!

      • Un consejo : si quieren conocer “a fondo” este dizque poeta, lean “La amante de Cristo”. Es un ladrillo ALUCINANTE que este fondamentalista escribio hace mas de 10 anos, pagado por una congregacion religiosa mexicana muy “sui generis” que tercamente pretende santificar sus impresentables fundadores : una escalofriante y tragicomica hacendada hispano-potosina, sicopata, y un cura frances… algo inquietante. Ese libro ilumina mucho sobre este cuate, el ambiente que le rodea y le calienta la cabeza y sus asombrosas maromas politicas. Ahora este taliban vandeano se viste como Indiana Jones y adorna su tetrico mundo con palomitas blancas y espirales aztecas (…y pensar que los aztecas hasta hace poco para el eran mas o menos… esos molestos animales que vivian en el pais que sus excelentes abuelos espanoles colonizaron). El vicio de Sicilia de deformar y rematar epocas historicas y gigantes del pensamiento y del arte en media cuartilla no es cosa de hoy. Escribia para su publico ignorante y provinciano. Evidentemente a fuerzas de ser adulado por su gentuza mocho-derechista y sus amigos curas derechistas-exaltados… se le subio, se convencio de ser un genio y se expuso al inevitable frentazo de confrontarse con un publico verdadero. Sin embargo creo que su dizque literatura y sus pateticos plagios son lo de menos. No se pierdan en detalles. Ojo con el.

  14. Ahora resulta que Evodio Escalante, acusa a Sicilia de plagio, no me extraña, la sombra de Ricardo Guerra en la UNAM, pobre del maestro Guerra, yo creo que ni el adjetivo de su sombra lo aceptaría, hace años acuso a Miguel Ángel Sobrino en un Congreso sobre Vico el no saber de hermenéutica, Sobrino contesto: tengo la cara de pendejo, pero otra cosa es que me quieran pendejear; y claro, el Dr. Sobrino autoridad en temas del medioevo y conocedor de la tradición hermenéutica, tampoco iba a permitir que el sí plagiario Escalante le quisiera ver la cara de estúpido, los italianos que acompañaron en esa mesa a Sobrino, sólo carcajearon por los juicios de Escalante; y que se esperaba, por lo visto, a Evodio le gusta que evidencien su ignorancia, chequen su texto sobre Heidegger y hay que checar quién es el que hace plagio… Pero en fin… Sicilia sale bien parado.

      • ¿O sea, Vladimir, que si te sugiero que vayas a practicar el coito con la señora que te dio a luz no te estoy mandando a chingar a tu madre? Evodio usa eufemismos y un discurso manipulador para convencer a su audiencia. Reconozco que resulta convincente, no fue hasta que lo leí con calma y con lupa (es un decir) que descubrí sus triquiñuelas. No dice plagio, pero sí habla de apropiación del texto de otro, es decir: no menciona la palabra, sino la definición del diccionario. Un recurso astuto, pero débil.

        ¿Conocen la obra de Alberto de León y Molina? ¿Lo acusarán de plagio por componer sus canciones sicilianas con líneas tomadas de canciones populares, remezcladas? Sí, seguro que lo harán.

  15. Un consejo : si quieren conocer “a fondo” este dizque poeta, lean “La amante de Cristo”. Es un ladrillo ALUCINANTE que este fondamentalista escribio hace mas de 10 anos, pero que ilumina mucho sobre este cuate, el ambiente inquietante que le rodea…y sus inquietantes maromas politicas. Ahora se viste como Indiana Jones y su tetrico mundo se enriqueciò con palomitas blancas y espirales dizque aztecas (los aztecas hasta hace poco para el eran mas o menos esos incomodos animales que vivian en el pais que sus abuelos espanoles colonizaron). Les aseguro que su dizque literatura y sus pateticos plagios son lo de menos. No se pierdan en detalles. Ojo.

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