Carta de Vidal Medina: Réquiem por la Bodega de Dionysios

Imagen de La Bodega de Dionysios

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Réquiem por la Bodega de Dionysios

Después de que inauguráramos el espacio teatral La bodega de Dionysios el pasado 25 de marzo y habernos enfrentado a la oposición radical de los vecinos del barrio (cabe destacar que la Bodega está ubicada dentro de uno de los barrios más antiguos del llamado Barrio Antiguo de Monterrey, una cuadra por completo habitacional, en la que viven, en su mayoría, personas de la tercera edad). Desde entonces nos vimos en la necesidad de revisar nuestro método de “entrada” a una comunidad cerrada, una “hermandad”, como ellos mismos se definen y de la cual, hasta el día de hoy, sabemos que se unen para bien o para mal en solidaridad con causas que consideran justas para su bienestar.

Para hacer un recuento de lo que ha pasado es preciso decir que cuando inauguramos, los vecinos hablaron a Municipio y a protección civil para que nos clausuraran el lugar. No nos clausuraron pero sí nos pidieron una serie de requisitos, como: permisos de uso de suelo, medidas de seguridad y entre otras cosas la “firma de anuencia de los vecinos” para iniciar cualquier trámite.

El pasado lunes 15 de junio, después de haber hablado con algunos de los vecinos personalmente y casa por casa, accedieron por fin a reunirse todos en una junta vecinal convocada por Teatro de los Peripatéticos AC, la asociación civil conformada por un servidor y mis colegas teatreras Yerika Zambrano y Mónica Jasso. La junta tuvo lugar en las mismas instalaciones del teatro-bodega.

Se les presentó, con pelos y señales, el objetivo primordial de nuestro grupo: llevar el teatro a la comunidad  y  servir como canales de acercamiento a la cultura para los jóvenes y niños del barrio, que incluye a vecinos de los Condominios Constitución y  los Departamentos La Finca, ubicados a unas cuantas cuadras del recinto. Se habló de los beneficios que traería una sala teatral en la comunidad; nuestro deseo de construir puentes entre la sociedad y los artistas en momentos en que parecemos hundirnos en medio del lodazal de las campañas políticas (Con toda su contaminación visual que no respeta fronteras ni espacios privados) y la violencia. Frente al golpeteo que la mercadotecnia hace a la inteligencia humana es necesario hacerle frente con arte, cultura y educación. En fin, la necesidad de unirnos para apoyar una causa noble, ¿que más noble que un teatro independiente y además de noble, necesario, hay que decirlo. Porque este teatro llenaría los huecos dejados por nuestras instituciones culturales que no se dan abasto para programar temporadas de teatro  de toda la producción local y en la cual los grupos sufren por no tener un espacio donde presentar sus trabajos. Además la Bodega y el proyecto de los Peripatéticos tenía contemplado traer a la ciudad obras de teatro nacionales y extranjeras, y cubrir también un hueco académico trayendo maestros de teatro fuera de las fechas oficiales del Encuentro Estatal y el Festival que es cuando se programan cursos en la ciudad.

Los vecinos, hay que decirlo, escucharon atentamente la exposición de nuestras estrategias y objetivos. Sus temores: ruido, horarios de apertura al público y estacionamiento. Todas las problemáticas fueron aclaradas y resueltas. (Aislantes de ruido para las paredes, utilización de estacionamientos alternativos y horario cómodo: Cerrar el teatro a más tardar a las 10:30 de la noche, fueron algunas de nuestras propuestas).

Al término de la sesión una señora, llamada Diana, lidereza del barrio, se puso de pie y me dijo, muy bonito todo lo que dices, pero son mentiras. Ella esperaba que me pusiera al tú por tú, como político en tiempos de campaña, contra ella. “Son todas mentiras, no te creo nada de lo que dices aunque suena muy bonito”

Sus argumentos para rechazar el teatro fueron que si firmaban de acuerdo, el barrio, que tanto tiempo han conservado “puro” se les vendría abajo, pues un permiso traería consigo otros permisos para bares, discotecas y eso es precisamente lo que no quieren.

La misma lidereza, hizo que levantaran la mano quienes no quisieran firmar. Antes de esto un vecino, Héctor Carrizosa, que es pintor, se levantó enojado de la sesión y gritando a sus vecinos que a los que deberían cuestionar son a los políticos, y no al revés, pues a nosotros que no tenemos ninguna necesidad de mentir, nos llaman mentirosos, etc.

En fin que de las firmas que necesitábamos, que eran en total doce, solo conseguimos tres. Y no es posible hacer el trámite con tan pocas firmas.

Al final otro de los vecinos, el señor don Paco, uno de los más respetuosos y que incluso está de acuerdo en que se abra el teatro, nos dijo: “Aqui nosotros no pensamos individualmente, sino como colectivo, somos una hermandad, asi que aunque esté de acuerdo en que se abra el teatro no puedo ponerme en contra de mis vecinos y no puedo firmar”. ¡Bendita democracia!

Y al final la lidereza nos dijo: muy bonitas sus palabras, pero es un sueño muy bonito, váyase a rentar a otra parte, allá al Barrio Antiguo donde está repleto de bares y cantinas, o a los barrios pobres. Nosotros no necesitamos cultura aquí Tenemos todo muy cerquita, Váyase a las comunidades marginadas donde no tienen nada, allá si va a servir de algo, aquí nada más molesta.

Y al final nos dijo: “Chavos, la regaron, son muy jóvenes, (nada más le falto decir y pendejos) la regaron todita, no debieron meterse a este barrio, con todo respeto. Vayan a pedirle un terrenito a Romeo Flores (Presidente del Conarte) o al gobernador a ver si se los da, pa que pongan su teatrito”.

Abrir un teatro para poder trabajar de manera independiente es un sueño, es una utopia en Monterrey, y lo es no porque no existan condiciones económicas, no, sino porque no existen condiciones sociales. Mucha gente ya no tiene necesidad de teatro, prefiere morir en paz, por viejos y cansados, y tal vez tienen razón, es mejor sentarse a ver televisión que dar su brazo a torcer para que jóvenes inexpertos y pendejos puedan alcanzar una de sus metas en la vida: tener un espacio de trabajo digno, solventado con el sudor y dinero propios.

Pero hay que decirlo, ese teatro fue levantado con mucho sudor y lágrimas (lágrimas que derramamos gracias a nuestros queridos vecinos) Contamos con muy poco apoyo de las instituciones y eso es lo que da coraje.

Agradecemos a la comunidad teatral de Monterrey que siempre ha estado al pendiente de todo lo que ha sucedido, así como también a Roberto Villarreal, Luis Martin, y el apoyo moral del gremio en otras partes de la república.

Sin embargo esto no quita la posibilidad de abrir otro teatro, así de utópicos que somos, y tal vez volvamos a intentarlo en otro barrio más amable donde si necesiten teatro y no quieran sólo morir de viejos.

La Bodega de Dionyisos, fue asesinada, digámoslo, bloqueada por gente que nos lleva la ventaja en años y que no tuvo piedad para matar a un teatro que apenas si daba pataditas. La Bodega de Dionysios murió de joven, hay que decirlo. Réquiem por ella.

Vidal Medina

Dramaturgo

Presidente de Teatro de los Peripatéticos A.C

3 comentarios en “Carta de Vidal Medina: Réquiem por la Bodega de Dionysios

  1. Es inaudito. Se me salieron las lágrimas… es en serio.
    ¿Cómo es posible que haya gente así?

    Dios mio… yo quiero ayudar!

    Mi pasión es el teatro y sé lo que es batallar en conseguir
    el espacio para presentarte y ensayar por meses y meses para
    que al final, solo puedas presentarte un par de veces en teatros
    municipales y que pierdas la mayor parte del dinero de la
    producción… es increíble, pero cierto.

    Me gustaría que me invitaran a alguna de sus puestas en escena para
    verlos trabajar y si alguna vez hacen casting para algo, me encantaría
    asistir y ver cómo les puedo ayudar.

    Actualmente presento “Una verde misión: ¡Qué Plantón!”, donde haya espacios.
    Si me contactan los invitaré para ver un poco del trabajo que hacemos mis
    compañeros y yo, y nos encantaría apoyarles (al menos a mí) en lo que pueda.

    Un saludo y un gran abrazo!

  2. Que LASTIMA!! que esto es el Monterrey en donde vivimos.. Donde la cultura se va por el caño con tal de satisfacer el consumismo y la mediocridad de mentes cerradas.. No digo que todos sean asi.. pero que triste vivir en un pequeño mundito gris..

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