Entrevista a Jesús Munárriz

En el otoño pasado me encontré con Jesús Munarriz en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para hablar de su labor al frente de la editorial de poesía Hiperión y de su amplio trabajo como traductor y poeta, he aquí algunas de las impresiones de la charla.

-¿Cómo llega a la literatura y luego a la poesía?

Mi madre me leía a Bécquer, a Lorca, fue la primera que me aficionó. Tuve un profesor de literatura en el colegio que nos daba métrica, nos hizo escribir poemas como ejercicio de clase a los 13, 14 años, nos leía poemas de los poetas del 27 que no estaban en el programa de estudio porque prácticamente todos estaban prohibidos y nos explicaba quien era Alberti, quien era Juan Ramón Jiménez.

-¿Por qué seguir escribiendo poesía?

Cada vida es una aventura diferente y siempre hemos vivido cosas que no han vivido los anteriores, los temas fundamentales siempre son los mismos, pero la forma de vivirlos y el ambiente y la historia en que se enmarcan hacen que los poemas sean distintos.

-¿Cuál es el primer poeta que lo deslumbra?

Salinas y Guillen me gustaron mucho en la adolescencia, Rubén Darío también, cuando llego a la universidad comenzamos a leer poesía de resistencia, porque era pleno franquismo, entonces apreciábamos mucho a los poetas de lucha: Neruda o Blas de Otero, Vallejo me deslumbró también, había una mezcla de poetas insumisos ante aquella política que no nos gustaba y al mismo tiempo eran grandes poetas.

– ¿Su vida de traductor lo lleva a ser editor? o ¿es al revés?

Como editor fue una aventura siendo estudiante universitario, fundamos una editorial que se llamó Ciencia Nueva que la hicimos todo un grupo de estudiantes politizados y que pretendía ser una editorial de posición, que publicara textos marxistas, anti franquistas, de diversas tendencias, editamos un centenar de libros pese a que era una época de censura, teníamos unas luchas tremendas, se nos acababa el dinero y teníamos que incorporar nuevos socios, al final terminamos siendo 49, porque la ley sólo admitía 50 socios.

Cuando nos cerraron la editorial, acabé la carrera porque la había dejado e intenté varias veces seguir publicando,  pero estaba en una lista negra y me negaban los permisos, así que puse una librería, al final del franquismo fui al ministerio y hablé con el Director General, ya era una situación muy laxa, todo el mundo veía que aquello terminaba, entonces él mismo me dio la trampa, que mientras lo pidiera yo con mi nombre no me lo podían dar, pero que buscara una persona que no tuviera antecedentes políticos. Pedí la editorial al nombre de Isabel Peralta que era mi madre y entonces los primeros son Libros Hiperión pero Ediciones Peralta. Cuando salió el primer libro ya no estaba Franco.

He compaginado las dos tareas, he traducido libros en prosa, de filología, todo lo demás ha sido traducciones de poesía del alemán, del francés, del inglés y del portugués

-¿Cómo decidir a quién publicar?

En mi caso, publico lo que me gusta. Estuve en un curso para germanistas en Weimar en la antigua Alemania Oriental y un tutor me regaló el Hiperión de Hölderlin, dije, ¿cómo este libro no lo ha publicado nunca nadie? entonces me fui a la Biblioteca Nacional a buscar una traducción y no la había, fue el primer libro de la editorial y lo que le da nombre.

Algo parecido sucedió con Paul Celan, traduje los dos primeros libros que no se habían traducido a ningún idioma, Amapola y memoria y De umbral en umbral, me costó trabajo porque era un poeta muy difícil, así he traducido cosas de Heine, de Goethe, de Rilke, ahora estoy dando los últimos toques a un libro curiosísimo que escribe Paul Valery en los últimos años de su vida y que además el título está en español Corona y coronilla, ha estado más de 60 años inédito en Francia, son poemas amorosos a una señora con la que tuvo una relación los últimos años de su vida y cuando ella le abandona para casarse con otro, al mes siguiente se muere, está señora lo guardó muchos años, lo terminó subastando, los manuscritos se vendieron en dos lotes, Corona está en una universidad de Estados unidos y Coronilla en una de Japón, más de 160 poemas de amor.

-¿La poesía se vende?

Bueno, dicho así suena feísimo, hay quien compra poesía, la buena poesía se abre camino siempre y encuentra sus lectores, pero a veces se tarda mucho.

-¿La falta de público literario limita el impacto de una obra?

Seguro, los programas de enseñanza españoles han abandonado la poesía, antes se le daba importancia, se estudiaba, cada vez más los planes de educación consideran que no tienen ningún interés que los jóvenes sepan algo de poesía y abandonan esto para enseñar cosas más practicas, hay mucha gente que jamás ha leído un libro de poesía.

-El único poeta que me parece ha vivido de las regalías ha sido Neruda

Probablemente sí, quizá como Borges que mucho tiempo estuvo viviendo de las charlas, a Alexandre era un poeta rentista, porque había heredado de su padre unos edificios, a Alexandre cuando le dieron el Premio Nobel, le preguntaban si la poesía daba para comer y él respondió: cuando mucho para desayunar.

-Decía el propio Hölderlin ¿para qué poetas en tiempos de miseria?

Para denunciar la miseria entre otras cosas, porque yo creo que la poesía tiene un efecto inmediato, pero muy profundo en las conciencias de los lectores, modifica la percepción y las creencias, deja algo marcado, en una impronta en el interior de las personas y eso a la larga es importante, no son poetas los legisladores del mundo, pero sí marcan la manera de pensar del mundo, creo que la influencia de la poesía es precisamente porque la poesía se rememora. La poesía sólo se puede repetir con sus mismas palabras.

-¿En la historicidad de la poesía tiene mucha importancia la cuestión extra literaria?

Es que la literatura lo abarca todo, no es que sea extra literario, se puede escribir muy bien pero el hecho de que un poeta rechace determinada temática nos da una idea de su visión del mundo, no quiere que determinada realidad manche su poesía.

-¿Cuáles sería los 3 breves consejos para jóvenes editores?

Si eres poeta no te metas de editor, si tienes poco dinero tampoco y vale la pena aunque se acabé el dinero y cierres la editorial, siempre queda lo hecho, es una aventura muy hermosa editar poesía, siempre es quijotesco, los que abren el camino no son los que recogen el fruto.

-¿Qué sentimiento le deja que la editorial Hiperión sea un referente en la edición de poesía en lengua castellana?

Orgullo por la labor realizada, uno se da cuenta que es una labor anónima pero va llegando libro a libro a personas desconocidas que saben apreciar lo que hay detrás de todo eso.

Publicada en El Norte el 20 de Marzo del 2010

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